Mencionada por:
Álex ChicoAntonio María FlórezJuan Manuel MacíasEmilia OlivaJosé Sánchez del Viejo Menciona a:
Álvaro Valverde Álex Chico Olga BernadBasilio SánchezJuan Manuel MacíasJavier Sánchez Menéndez
Antonio Reseco
A.G.Barbeito
Antonio María Flórez(Ymis eternamente recordados:
José A. Goytisolo,
José Mª Valverde,
Joan Brossa...)
Bio-bibliografíaEfi Cubero. Nacida en Granja de Torrehermosa, Badajoz. Ha realizado estudios de Historia del Arte y de Lengua y Literatura en Barcelona, ciudad en la que reside. Es corresponsal de Revistart (Revista de las Artes) además de colaborar asiduamente en varias publicaciones culturales de España y América. Aparte de algunas plaquettes y figurar en varias antologías de poesía y narrativa, le han sido publicados los siguientes libros:
Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995),
Borrando Márgenes (2004),
La mirada en el limo (2005) y
Estados sucesivos (México, 2009). Y el Libro de Artista,
Ultramar (2009), junto al pintor Paco Mora Peral y
Desajustes en el número 2 de la Colección de Poesía, dirigida por Antonio Gómez, 3X3.
Autora de numeroso artículos y ensayos, parte de su obra ha sido traducida al francés, inglés y portugués. Ha participado en varias exposiciones relacionadas en Italia, Francia, Castilla – La Mancha, Madrid y Barcelona y también en el Centro Cultural San Jorge de Cáceres y el Edificio Histórico de la Universidad de Barcelona e impartido conferencias y lecturas poéticas y participado como ponente en varios Congresos Internacionales.
PoéticaContradecir la carga de todo lo aprendido.
Fijar la luz del pájaro fragmentando la rama.
Hallar de nuevo espacios de voces no escuchadas.
Vencer la terquedad de la premura.
O zozobrar en la cartografía
que nos ata al origen,
desprendidos, aislados
de lo reconocible.
Poemas
Se reúnen
Se reúnen,
en torno al árbol como los hititas.
Quedan para entonar
antiguos cantos
palabras como signos
que descifran el mundo que han perdido.
El vino saborean
y la delgada lámina comparten
fundiendo los sonidos, los sabores,
el amasado pan de los matices
que abriga las ausencias.
Cobijando caricias y rumores,
se afirman los acentos
con un fondo distinto
al recordado
y es nostalgia la brisa,
y es rescoldo la brasa
que enciende la mirada.
Los cerca el gris, los cerca la costumbre,
el armazón alzado y el acero
o la delicadeza del diseño
apuntando a la altura.
El asfalto los cerca.
En la precariedad de las laderas
no hay nada horizontal,
salvo el reflejo
del mar que se adivina,
un espejismo inscrito en el suburbio,
o en los aconteceres cotidianos.
La metáfora fiel de los desiertos
donde se desorientan los deseos.
A Olga BernardBIFURCACIÓN DE JANONo conoció Samoa
pero amó a Tusitala
que le hablaba de islas y tesoros
del bien y el mal del hombre
del rastro
de una tendida cicatriz,
claridad de lo oscuro,
tributaria
de toda adversidad...
Y este enamoramiento
marcaba el tiempo del aprendizaje,
de par en par los ojos
escudriñando el mundo.
Con inquietud de sueño
desvelado.
Como una contraseña.
Como pulsar a ciegas
aquel conmutador de la pantalla
que iluminó la noche del insomnio.
La noche, siempre en blanco,
de su espacio en penumbra.
Esa luz balbucida que aún recobra
el misterio inicial de su envoltura
hasta fijarse ahí, desnuda y clara,
como el hálito extraño
que nos busca. O buscamos.
PISADASAgrietado y flexible,
este zapato puede calzar la horma del tiempo.
Sin que le importe el centro reposo de utopías
deambula por la línea fugaz del laberinto,
por su precisa, exacta geometría,
mientras cruje la grava
y el seto alza sus filos acerados
en la trampa sutil del recoveco.
Antes que la pisada
busque con ansia activa ese recurso
donde muchos convergen,
confluyen y se agitan,
satisfechos y ufanos por la breve,
puntual culminación,
desanda el tramo y siente, en la suela gastada,
el frescor de la hierba,
la caricia libertaria del viento,
la tierra, el cielo, el seto y el trazado.
Y un giro a la salida.
DIATOMITASI
Tras la oquedad de la vaciada noche
en un lento despliegue de silencios
se abrió paso la luz.
Desde el lejano límite del légamo
en la llanura absorta,
como extensión de sal petrificada,
el sol arranca extrañas nervaduras
a las formas del agua.
La compleja y variable geometría
sobre el código inscrito entre la piedra
del espejo estancado,
proyecta hacia tus ojos la impostura.
Espacio, tiempo y mar se tambalean.
La mano pulsa la grafía del eco
y la mirada abarca
la duda de si todo fue desierto
o espejismo de voz fosilizada.
II
Sobre la piel pautada de tantas cuarteadas geografías
la calina matiza la abstracción del espacio.
Su apariencia de nieve. Manchas que difuminan
el paisaje. Formas que se diluyen como los horizontes.
Trazos que arañan huellas. Huellas que imprimen trazos.
Como incisión abierta la división del tiempo.
En longitudinales hendiduras las piezas esqueléticas
de infinitos relieves son filo, borde, arena,
ostracismo del mar, olas imaginarias, valvas
como la espuma advirtiendo al que indaga
que la presencia es polvo y el agua puede ser
la resonancia de un grito de ceniza
que el viento ha dispersado... Sobre los sedimentos
de la muerte la tan viva pisada disuelve la materia.
Pasos a la deriva, en el crujir de los caparazones,
que sólo son fragmentos de una anclada memoria
en la precisa y lenta gestación del olvido.
Sientes sobre la piel, que abrasa y arde, la aspereza del sol.
Y esta esperanza de seguir caminando sobre el eco del agua
bajo el temblor de sal
de sus reflejos.
***
Bajo la turbiedad de un cielo de salitre
por la oxidada luz de los cargueros,
frente a la espesa calma
de un mar sin transparencia,
El apátrida aguarda
el íntimo suicidio
de un deseo.